lunes, 18 de enero de 2010

Corrupción y Panamá

En los últimos meses se ha visto una serie de incrementos en la lucha contra la corrupción dentro de Panamá. Casos como el de Bebys Castro y Salvador Rodríguez testifican a este hecho. Es apto anunciar que el motivo de mi escritura no se basa en que si son culpables o no, eso se lo dejo a la ley, mi interés es en como afecta esto a Panamá. La última gran noticia en la lucha contra la corrupción fue el ex presidente Ernesto Pérez Valladares. Es el primer ex presidente en la historia de Panamá en ser juzgado por un acto de corrupción.
Es un gran paso en tan pequeño país si tenemos en cuenta que significa esto. El deber político en Panamá ha ido cambiando de tono lentamente a través de los años. Sería idealista pensar que el motivo de las personas para entrar a la política se basa en ayudar a los demás. Aunque no siempre es el caso, mayoritariamente lo es. Si se considera que el gobierno es una enorme empresa y sus clientes son el pueblo entonces es mas fácil digerir esta verdad. El problema recae cuando las personas dentro de esta enorme empresa (funcionarios o políticos) no hacen lo mejor para sus clientes pero lo mejor para sus bolsillos. Peor es si estos actos se hacen desde lo mas arriba del gobierno dando a creer que un acto de tales características es permitido.
En un estudio reciente (Ditcher & Neira) sobre la situación actual de los panameños, los tres principales problemas que nos afectan son la inseguridad, el alto costo de la canasta básica y el desempleo. Lo interesante es que la corrupción estuvo de décimo tercero. En el mismo estudio hecho un año antes la preocupación del panameño por la corrupción estaba de cuarto. Mas aún, para el futuro la preocupación de corrupción es poca. Hay dos probables causas de este cambio en la mentalidad panameña. Uno, es la evidente lucha contra la corrupción que a estado llevándose a cabo desde la llegada del nuevo presidente Ricardo Martinelli al poder y la segunda es que hay otros mayores problemas actualmente.
Otro estudio, esta vez hecho por la organización transparencia internacional muestra similares resultados aunque no tan drásticos. En el 2007 Panamá estaba de noventa y cuatro de ciento setenta y nueve países en índice de corrupción (siendo el último el país mas corrupto). Lo interesante es que en el 2008 Panamá bajo al número ochenta y cinco dentro de este índice, una bajada de casi nueve puntos. Todo apunta a que para el 2009 esta bajada sea aún mayor después de lo acontecido recientemente. ¿Pero que es lo que todo esto significa?
Panamá esta cambiando, económicamente, socialmente y físicamente. Desde la ampliación del canal, a la creación de un museo de reconocimiento mundial a un crecimiento del 2 al 3% en tiempos de crisis. Estos cambios deben de reflejarse dentro del gobierno también. Es importante que el panameño pueda confiar en su gobierno y es importante que la comunidad internacional pueda ver el gobierno de Panamá como transparente. Si nuestra carta de presentación al mundo (nuestro gobierno) es uno de ineficiencia, corrupción y “juega vivo” no llegaremos a el destino que tenemos planeado para nuestro país. El grito de esperanza por un mejor Panamá no debe acabar en los oídos sordos de un corrupto.

Por: Gabriel Fonseca

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